El reflejo de Paula

Cortito para que lo lean.

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SALTO AL REVERSO

Paula se miraba en el espejo a la vez que Tatiana lo hacía y creía que su reflejo era el de su amiga de juegos. Hasta que llegó su mamá y le dijo: «No Paula, tu eres la de las orejas largas preciosas, el hociquito bonito y la cara peluda». Ella no lo creyó.

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El brebaje

            Era de madrugada. El gallo cantaba y azotaba sus alas en señal de que era hora de que todo el mundo se levantara en la Hacienda Villaseñor. Pero los peones y las cocineras ya estaban levantados hacía rato y pendientes de otra cosa. En medio de la mañanera algarabía, se escuchaban los gritos de Doña Mariana Alcocer de Villaseñor. Desde la una de la mañana —los niños suelen llegar a esas horas inoportunas— habían mandado a buscar al doctor para que la asistiera en el parto de quien sería el primer heredero de esta acaudalada familia.

            Don Guillermo se paseaba de un lado al otro del salón viendo como entraban y salían las mujeres con palanganas de agua caliente y toallas para asistir al buen médico. De vez en cuando entraban con un café recién colado para que el hombre pudiera sostenerse durante esta labor que a todas luces tomaría bastante tiempo.

            Villaseñor salió al porche. Un puro y otro apuraba sin que nadie le diera noticias. Escuchando los gritos de la mujer, juraba que jamás volvería a tocarla para no hacerle tanto mal. Mientras estaba en esas lucubraciones, una de las mulatas se le acercó.

            —Don Guillermo, que ya ha nacido su hija.

            —¿Mi hija? —preguntó decepcionado.

            —Sí, señor. Venga a conocerla —dijo la mujer, adivinando lo que su patrón pensaba.

            Guillermo era joven, acostumbrado a que le llamaran «don» se sentía envejecido. Cuando entró en la habitación, Mariana ya estaba arreglada con un batón blanco —entre almohadas y sábanas níveas—, su cara aun mostraba el esfuerzo de las horas de labor, pero no minaba su belleza. Con cara de susto le mostró el rollito que tenía en sus brazos.

            —Perdón —dijo—, esta vez no te di un varón.

            Guillermo no la escuchaba. Estaba anonadado con aquella cabecita color zanahoria y piel de durazno que su esposa tímidamente puso en sus brazos. Una lágrima bajó por su mejilla.

            —Perdón, ¿por qué? Si esta es la cosa más bella que he visto en mi vida.

            Llamaron a la niña Guillermina —que no era el nombre más bonito del mundo—, en honor al orgulloso padre, a quien jamás le importó que nunca llegara el tan ansiado heredero de los Villaseñor.

            Guillermina creció recibiendo los mejores cuidados y siendo consentida no solo por sus padres sino por todo aquel que vivía en la Hacienda. Se acercaban sus quince años y el padre decidió echar la casa por la ventana. Doña Mariana buscó la mejor modista de la capital para que le hiciera el vestido de exquisitos tules que había mandado a buscar de España. Música, comida, todo lo mejor para esta fiesta, pues con los quince se presentaba la mujercita a la sociedad y era menester presentarla con la pompa que la ocasión ameritaba. Las invitaciones fueron enviadas a las haciendas cercanas, esperando que alguno de los jóvenes herederos se enamorara de Guillermina, de la misma manera que había sucedido con sus padres.

            Comenzaron a llegar las primas y solo se escuchaban sus risas por el caserón. Unas a las otras se hacían trenzas y practicaban los peinados que habrían de lucir en la fiesta. Guillermina quiso ir al pueblo para comprar unos adornos y todas fueron en el coche cantando y riendo. Al llegar al pueblo, fueron de una tienda a la otra mirando, tocando, comprando todo lo que querían.

            Bartolo las observaba. El negro retinto, de unos treinta y cinco años —según los cálculos de quienes lo vieron llegar al pueblo—, enseguida posó sus ojos en Guillermina. Para entonces los negros cimarrones eran libertos y ya no andaban por la sierra acechando a los ricos hacendados, ni los soldados de la corona persiguiéndolos a ellos.  

            —Dichosos mis ojos que han visto la estrella más brillante del firmamento —piropeó el moreno.

            Guillermina, altiva como era, volvió sus ojos hacia él y escupió en el suelo con un gesto de repugnancia.  

            —Abrase visto negro más igualado —dijo recogiéndose las faldas y alejándose seguida por sus primas con la misma actitud.

            Bartolo no era un negro cualquiera. En la época de los cimarrones había sido comandante, un valiente guerrillero del grupo de rebeldes y por sus venas no corría ni una gota de sangre blanca. Era orgulloso y el desprecio que le había hecho la niña de los Villaseñor no quedaría impune, se juró.

            Llegado el día esperado, la imagen de Guillermina era como una aparición de un ángel. Su vestido blanco con cascadas de tules y toques dorados realzaban sus rojos cabellos. Sus primas eran como florecitas de colores que adornaban el jardín de niñas que la acompañaban en la ceremonia de sus quince años. Llegado el momento, su padre se arrodilló y cambió sus zapatillas de niña por zapatos de tacón para así señalar su entrada a la etapa de mujer y su disponibilidad para el matrimonio. Los herederos de las haciendas colindantes, admiraban su belleza y también hacían cuentas de cómo quedarían sus propiedades si se les añadía la de los Villaseñor. Don Guillermo los observaba y conversaba con ellos. No pensaba entregar a su mayor tesoro a cualquiera. Para él también era importante el carácter de aquel que pidiera a su hija por esposa.

            Luego de la comida en la que se ofrecieron los mejores manjares de la campiña a los comensales, empezaría el baile que no tenía hora de terminar. Guillermina fue a su habitación a cambiarse el vestido para ponerse otro que le había comprado su mamá, para esta parte de la fiesta. Sobre la cama estaba el traje tendido y un frasco de perfume francés con una tarjeta que solo leía: «Feliz quince años». Guillermina sonrió pensando que uno de los herederos que estaba en el convite le había hecho tan fino regalo. Se cambió enseguida y se puso unas gotas de la fragancia. Se miró en el espejo y se soltó el pelo. Entonces salió hacia el salón que habían arreglado para el final de los festejos.

            Alegre, llena de sueños, disfrutando de la noche y de la brisa caribeña, de pronto se vio intervenida por Bartolo que venía montado en un caballo plateado.

            —Buenas noches, niña —saludó—. Espero que haya recibido mi regalo.

            —¿Tu regalo?

            —Sí, el perfume francés que dejé sobre su cama.

            —¿Era tuyo? No sabía que tenías tan buenos gustos.

            —No conoce nada de mí, señorita.

            Guillermina rio, sin embargo, no se mofaba de él. No sabía si era el efecto de ser mujer y que ahora veía las cosas diferentes.

            —Es hermoso tu caballo —dijo.

            —Es un caballo guerrero, no hay ninguno como él.

            —Y tú, ¿eres guerrero también?

            Bartolo sonrió porque no era hombre de fanfarronear.

            —¿Quieres dar un paseo?

            —Me gustaría, pero me esperan para el vals.

            —Bien —dijo—. Ve, baila el vals y yo te espero aquí.

            Guillermina se fue con los pies livianos. Su padre la besó en la frente y bailó con ella la versión criolla del Danubio Azul hasta que los jóvenes herederos —uno por uno—, tuvo su turno. La muchacha les sonreía, pero parecía estar en otro lado, hechizada. Tan pronto terminó la pieza y comenzó oficialmente la fiesta, ella escapó ayudada por la oscuridad hasta donde estaba Bartolo quien no se había movido de allí. Sabía que volvería. Los brebajes de Asunción jamás fallaban.

            La vio regresar de puntitas, mirando hacia atrás, asegurándose de que nadie la seguía. Cuando llegó hasta él, la ayudó a subir en el caballo. El subió detrás de ella, palpando su breve figura. Ya nunca más se separaría de ella. 

           

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El lugar a dónde nunca fui

Saludos:

Les presento mi bebé: «El lugar a dónde nunca fui». Es una novela corta, romántica, moderna y que nos lleva a un lugar de ensueño al que todos quisiéramos regresar.

Los personajes —Ana y Tim Valderrama—, gozaban de una vida cómoda y llena de lujos. Ambos eran exitosos en sus respectivas carreras. Un día decidieron dar un paseo en su avioneta y tuvieron un accidente que los dejó abandonados en medio de la selva. Buscando ayuda llegaron a Llano Cocha. Un pueblo muy singular, en el que parecía que los avances tecnológicos no habían llegado. La manera sencilla y sin mayores preocupaciones cautivaron a Ana cambiando su vida para siempre.  Cuando fueron rescatados, Ana solo quería regresar.

La portada de lujo me la preparó Blacksmith’s Workshop, https://blacksmith-workshop.com/, un buen compañero de Salto al reverso.  Si desean adquirirla se pueden comunicar conmigo a través de mi email: melba_gomez@msn.com.

Gracias,

melbag123

Tú no estás derrotada

Tú no estás derrotada,

estás a punto de salir de tu crisálida

—Altiva, hermosa, preciosa—,

tanto o más que antes.

El árbol reverdecerá,

los ríos volverán a su cauce.

El pitirre luchará su mayor batalla

y el coquí cantará tu victoria.

Tus hijos mostrarán su casta al mundo,

ese que hoy tiene sus ojos sobre ti.

Mi tierra, patria mía, mi amada.

No quedarás avergonzada,

ni arrodillada, ni abandonada.

Cantaremos hermosas canciones

frente a tus murallas.

Bailaremos en tus bateyes

música de bomba y plena.

Tocaremos los tambores

hasta que despierte el alba.

Brindaremos en los amaneceres

—con pitorro y coquito—,

de tus cien por treinta y cinco,

por siempre, isla encantada.

 

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Premios Blogosfera 2017

Queridos lectores,

Incursioné en el mundo de la Blogosfera el 23 de noviembre de 2014. En esa época estaba mudándome de casa y empezando una nueva vida. Había dejado de trabajar por motivos de salud y encontré en la escritura un medio para sentirme útil.

Después de este tiempo en la blogosfera, les anuncio con mucha alegría que he decidido participar en los Premios Blogosfera 2017. Espero tener apoyo de mis seguidores durante este proceso, como lo he tenido en mi progreso como escritora de este blog y en los blogs en los que tengo el honor de participar: Salto al reverso, Arte y denuncia y Masticadores de letras de Fleming Lab.

Muchas gracias.

melbag123

Premios Blogosfera 2017

Congelado en el tiempo

Este relato está publicado en Salto al reverso. Probablemente alguno de mis lectores reconozcan algún recuerdo.

SALTO AL REVERSO

—Dime que ya estás en Oviedo —percibí la inquietud en su voz con aquel acento castizo que amaba tanto.

 —Sí, ya estoy —contesté con la misma emoción.

 —Entonces solo tienes que tomar el tren de las 13:45 a Gijón. Te deja justo al lado de donde trabajo y te recojo —dijo con entusiasmo.

 —Pues así lo haré —contesté como si me hubiera dado un mandato.

Tomé un taxi hasta la estación más cercana para tomar el tren que me llevaría justo a los brazos de mi amor. Mientras la máquina aceleraba, mi corazón latía apresuradamente, sabiendo que me encontraría en unos pocos minutos con quien había amado a la distancia. En mi mente ensayaba qué haría, qué diría, escogiendo las palabras justas para el momento del encuentro. Cuando escuché el anuncio de la estación en la que concluía mi travesía, bajé nerviosa, temerosa de la reacción de mi amor. Allí…

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Lin-Manuel Miranda

Puerto Rico tiene la dicha de tener muchos buenos hijos que en este momento de necesidad han respondido —como era de esperarse— a la crisis que enfrenta nuestra islita. Los puertorriqueños estamos muy orgullosos de ellos, porque cuando uno de nosotros triunfa, triunfamos todos. 

Esta entrada se la dedico a Lin-Manuel Miranda porque tuvo los pantalones de decirle al señor Trumpo en la cara que se iba a ir directamente al infierno luego de ver cómo este individuo respondió a la devastación de la isla tras el paso de dos huracanes mayores: Irma y María.

Si no saben quien es Lin, este joven tiene varios premios que cualquiera que se dedique al teatro y a la música quisiera tener.  Él, como tantos puertorriqueños que vivimos en el exterior, sufrió el silencio durante las horas luego de que el huracán María azotó la isla. No había ninguna forma de comunicación. Las antenas se cayeron, todas hasta las del sistema de emergencias. Según Lin cuenta, pasó horas mirando en la red para ver si había noticias de la isla y mientras observaba veía como los que puertorriqueños escribían mensajes desesperados, suplicando por alguna novedad. A Lin le pareció que estos mensajes eran casi ruegos y de ahí le llegó la inspiración.  Entonces decidió —en cuestión de horas— juntar artistas  de Puerto Rico y de otros países con fuertes lazos con la isla, para grabar una canción que expresara ese dolor que sentíamos.  En la canción se mencionan los 78 pueblos de la isla, uno por uno, ¿hay noticias de …?

«Almost like praying» —«Casi como rogando»— está disponible para que todo el mundo la escuche y si quieren bajarla, los fondos serán para ayudar a las víctimas de María en Puerto Rico.

En la Madre Patria (2)

Hace varios días que llegué de España, muy muy muy cansada. Estuve tres días tratando de ponerme en tiempo. Luego he estado en una lucha continua, vía Facebook, intentando al menos corregir la mala información que el residente de la Casa Blanca imparte al mundo sobre los puertorriqueños y la forma en que encaramos el desastre de nuestra isla. 

En fin, me quedé en Barcelona en la primera parte de «En la Madre Patria». Allí conocí a mi Profesor del Taller de Literatura, Juan Re Crivello. Desayunamos juntos y muy atento nos mostró la Rambla y sus alrededores. Hasta fuimos al hotel donde desarrollamos los cuentos de la «Habitación 308». Fue una experiencia maravillosa. Luego comimos en un restaurante en el que la comida era deliciosa. No recuerdo el nombre pero pueden pedirlo a J re, que con gusto se los da. Ya cuando fue el momento de despedirnos lo hice con los dos besos y el abrazo de rigor. En la noche quedamos en encontrarnos con Francisco Javier Tostado en el bar «El Teruel». Allí compartimos una deliciosa tertulia por un par de horas. Ya a esa hora el cansancio nos ganó. Nos encantó conocerlo en persona. Es tan majo como online. 

De Barcelona salimos a Madrid el día domingo 24 en avión. Llegamos a las 11:00 am y ya teníamos que salir para las 4:00 PM encontrarnos con la crema y nata de las blogeras de Madrid. Margui Margui con su muñeca de hija, Henar de Pensando en la oscuridad, Silvialafranca, a Sensi del Diario de Sensi y Ana Centellas nos encontramos en el Parque del Retiro, en la parte del ángel caído —eso no sé por qué—, y allí nos llenamos de besos y achuchones. También conocí a la familia de Silvia, que gente más bella físicamente —que tienen unos genes increíbles de bellos— y al novio de la Henar, que estaba calladito pero que estoy segura tiene a otro por dentro. Y llegó el triste momento del adiós. 

Adiós España querida… hasta luego mejor. Recibí tanto amor, tanto cariño que lo llevo muy cerquita de mi corazón y en estos días tristes en que mi isla está pasando esta prueba me sirve de mucho apoyo. 

Mil besos, uno en cada mejilla y un abrazote. 

Siempre, su Mel.

Mi tierrita

Tengo un dolor en el alma que por más que lo intento no lo puedo dominar. «Borínquen, nombre al pensamiento grato, como el recuerdo de un amor profundo», decía el poeta José Gautier Benítez. Para el que viene de pueblo chiquito es fácil entender la pena de la ausencia, de caminar por las calles que guardan tus historias, de correr por tus plazas huyendo del primer beso. De ver los árboles grandiosos, verdes, imponentes. El riachuelo al que te tirabas con to’ y tennis. Las playas azules, de todos lo tonos de azul. La brisa suave de una tarde de verano. Las noches preñadas de estrella en un cielo claro y limpio.

Extraño la tierra en que nací y en dónde parí tres hijos. Si antes la tenía clavada como un cuchillo en el medio del pecho, ahora ya no tengo alma mirándola perecer lentamente. ¿Qué si hay futuro? ¿Qué si no podemos dejarnos vencer? ¿Qué hay que ser valientes?  Todo eso lo sé. Pero no es lo mismo cuando sabes que uno de tus pollitos está allí, pasando Dios sabe qué. ¿Come mi niño? ¿Tiene agua? ¿Lo alcanzará una de esas enfermedades que se desata luego de una de estas catástrofes? ¿Le faltará algo? 

Sintiéndome impotente desde la tierra grande, abusadora, que ignora la necesidad porque el mar es grande grande y no es fácil llegar para dar lo que en derecho corresponde a los puertorriqueños. Vivo con una rabia entre cuero y carne, veo los mensajes idiotas de la gente que no entiende la situación. ¿Qué importa ahora si antes tuvimos gobiernos corruptos? ¿Por eso tenemos que seguir pagando? Los corruptos ya se fueron. Están en la tierra grande en hoteles de lujo con aire acondicionado. No están sufriendo con el pueblo, porque esos no saben sufrir. O qué, Mr. Trumpito, no pusiste en bancarrota tu club de tennis hace dos años para añadir más a nuestra deuda y ahora miras pal’ lao. No digo más porque seguiré vomitando ira y eso no es bueno. Ojalá que los que se queden logren levantar lo que queda. Lo pido porque sé que mi niño no es de los que se van a ir.  Bendiciones para ti. Tú vives en mis pensamientos.