Sin Ti

Otra vez lo amará con la misma pasión, lo recibirá, lo perdonará. Nada es como la reconciliación no importa cuanto haya sufrido, ni cuantas lágrimás haya llorado. Ya todo ha acabado y se encuentra de nuevo en esos brazos que tanto adora. Cuando está con el todo se detiene y no puede respirar de tanto amor. Ahora sólo siente alivio. Se acabó el frío en el alma que sintió cuando el cerró la puerta y la dejó sola en el cuartucho que comparten desde que se la llevó de la casa de sus padres donde todavía estaba envuelta en cintas de colores y tules. Sólo diecisiete anos y desde que le vio supo que lo amaría toda la vida. Ahora ya él estaba de vuelta con ella en la habitación. Nada más importaba. Seguramente ella debió callarse, no decir nada, tragarse las palabras y no hacerle enojar. Ella se ganó la bofetada. Por primera vez olía y probaba el sabor de la sangre. Después de todo él pasa todo el día trabajando y sólo agarraba un rato antes de llegar para aliviarse el stress con los amigos. Le ganaron los celos, se dice ella acurrucándose al lado de él como un pollito asustado. Mañana todo sera distinto. Lo esperara con la comida que a él más le gusta calentita. Y si llega tarde se la calienta. Ya no va a recriminarle por llegar tarde.

Le ha pedido perdón, que no lo vuelve a hacer, que lo siente, que la ama más que a nada en el mundo. Que estaba cansado y después de todo ella tuvo la culpa por regañarle porque se había dado unas cervecitas de más . Ella lo mira en silencio y recuerda la noche pasada cuando él llegó borracho y la golpeó. Le pego una bofetada que le aflojó los dientes y todavía las encías le sangran. De la bofetada calló en el piso y allí le pateó la barriga, la barriga donde lleva a su niño. Le duele el abdomen pero ya la vecina la llevó al hospital y le dijeron que el embarazo está bien. Le preguntaron por los golpes y ella dijo que se había caído por la escalera. La enfermera no le creyó pero no hay nada que pudiera hacer para ayudarla excepto darle un folleto de ayuda a víctimas de violencia domestica. Pero ella no era ninguna víctima porque él la ama más que a nada en el mundo le dijo y sólo estaba cansado. Las cosas van a mejorar porque él esta arrepentido y dijo que va cambiar. Se miró en sus ojos y de nuevo la reconciliación, entre lágrimas y promesas y la esperanza de que no vuelva a suceder.

La agarra por los pelos y le pega en la cara con el puño cerrado una y otra vez. De nuevo el olor y el sabor a sangre. Ella no sabe de donde viene tanta ira, no dijo nada esta vez. Estaba en la cama dormida. El la despertó halandole por el pelo. Le oye gritar algo de que alguien la vio hablando con el vecino y que a él nadie le pone los cachos. Su nariz revienta y le sale un hilo de sangre. El ojo se le hincha, se le cierra y se torna morado. Se le abre la piel. Se le parten los dientes. La agarra por el cuello y ella siente que no puede respirar.

Cuando le vio por primera vez supo que le amaría toda la vida.

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