Las Cajas

«No sabemos cuántas cajas tenemos hasta que nos mudamos», pensaba sentada en el piso de mi nueva casa, rodeada de mil cajas. Al principio creí que eran alrededor de doce pero cuando llegó el momento, siguieron apareciendo como si se multiplicaran a su arbitrio. Lo cierto es que entre subirlas al camión y bajarlas perdí toda mi energía. Hubo un momento en el que parecía que se abalanzaban sobre mi y que me aplastarían. Fue entonces cuando considere que tenían vida propia y la capacidad de reproducirse. «No parecían tantas», me repetí, mirándolas desde el suelo, derrotada.

Al principio cuando empecé a empacar, traté de poner cuidado anotando en cada una las cosas que iban adentro de ellas. Luego, cuando vi que ya no tenía tiempo, arrojé indiscriminadamente en ellas todo lo que quedaba en las tablillas y gavetas por lo que abrirla sería toda una aventura. Me sentiría como niña en Navidad abriendo sus regalos, pues no sabría qué cosas me esperarían en esas cajas sin nombre. En las otras, en las que tenían nombre, me espería toda clase de cosas que podría catalogar como cosas útiles, inútiles e inútiles-útiles. Por ejemplo. Tenía una caja de ollas para cocinar, pues esa era definitivamente de cosas útiles. Otra de zapatos que ya no usaba, pues esa no sé para que la cargo porque era de cosas inútiles. Y tenía una caja que contenía pequeños baúles en los que guardaba mis cartas de amor. Pues esa era la que consideraba de cosas inútiles-útiles, pues aunque las cartas parecieran viejas en inservibles y no fueran más que un papel con tinta, contenían las promesas de amor, los cariños y los mimos que iniciaron mi relación con el hombre de mi vida. Así es que cada vez que se encontraba tambaleante mi relación, usaba de referencia estas viejas cartas para avivar la llama de mi amor. Es entonces cuando dejaba el contenido de estos baúles de ser inútil para convertirse tal vez en lo mas útil que podía contener cualquiera de mis cajas.

Volviendo a las cajas sin nombre, auguro que pasaré un buen tiempo preguntándome y adivinando en cuál bendita caja está ésto o aquéllo en medio tal vez de un ataque histérico y gritando maldiciones con los pelos parados, porque no consigo el secador o un documento super importante que debo entregar a la mayor brevedad, con el propósito de adquirir algún beneficio y que tiene fecha de caducidad. Sea como sea las cajas me ganan porque guardan en sus intestinos mis posesiones útiles, inútiles, o inútiles-útiles. Sólo vaciando el contenido lograré despojarme del sortilegio que tienen sobre mí.

Anuncios

14 comentarios en “Las Cajas

  1. Poetas Nuevos dijo:

    A los doce años me cambié de casa, por primera vez, se habían separados mis padres para siempre, en ese entonces yo no estaba a cargo, las cajas eran pocas, después nos cambiamos a un lugar pequeño comparado con la casa en donde nacimos y vivimos hasta esa edad, y las cajas ocuparon una habitación. Luego, nos cambiamos a una casa, muchos años después y las cajas eran más y más, duramos poco en esa casa y ya era un camión con cajas, tiempo más tarde, meses recuerdo habían cajas llenándose a diestra y siniestra, la casa era mucho más grandes y se sumaban mi tía junto a su familia y el grupo de cajas era abrumador, aún en ese tiempo para nosotros el tema de las cajas era divertido, yo tenía cerca de los dieciséis años. Entiendo el tema de las cajas.

    Le gusta a 1 persona

  2. bercianlangran dijo:

    Yo también guardo en la casa de mi madre todas las cartas de mi adolescencia y juventud, algunas de amor, otras divertidas, muchas postales de Emiko, una novia japonesa que tuve y que, como su familia tenía el dinero por castigo, se dedicaba a viajar por todo el mundo como quien baja a comprar el pan… No suelo releerlas, pero me hace ilusión y me tranquiliza que estén ahí. Cuando hago mudanza (y cuando no, también) elimino todo aquello que me parece inútil. Trato de ser lo más minimalista que puedo, aunque es difícil conseguirlo, sobre todo cuando se tiene una familia…
    Un beso.

    Le gusta a 1 persona

  3. evavill dijo:

    Este texto me ha gustado mucho. Qué cantidad de cosas acumulamos y acarreamos de un lado para otro. A mí las cosas me agobian y es cierto que parecen reproducirse cuando no estamos mirando. Pero las cartas son bonitas, yo también guardo alguna y de vez en cuando me gusta releerlas.

    Le gusta a 1 persona

  4. zhalwa dijo:

    Me encanta! Qué identificado me siento! Ya he acabado con su hechizo, porque hoy justo he terminado de colocar lo que había en la última. Lo gracioso es que el otro día alguien me preguntó qué era lo que más ilusión me hacía de lo que había en esas cajas, y respondí que una caja pequeña etiquetada como Tonterías. Era mi equivalente a tus baúles, llena de cosas inútiles de las que te alegran la vida.
    Un abrazo grande.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s