Repasando

Hay que repasar todo lo que creemos en la vida-hablaba para sí Esteban mientras se arreglaba la corbata. A sus cincuenta y tres años se cuestionaba si sus convicciones habían cambiado, si pensaba lo mismo, si había evolucionado. El se consideraba un espíritu libre capaz de provocar a los espíritus mas inquietos. Todo en el murmuraba seguridad, no lo gritaba porque aunque era altivo no sabía provocar celos ni envidias. Traía en la sangre la rebeldía y no estaba de ningún modo dispuesto a abandonar..¿a abandonar qué? ¿Sus creencias? ¿Sus convicciones?

Es que la verdad ya no estaba seguro de nada. ¿Estaría pasando por una crisis de mediana edad? Tal vez… No estaba para ponerse a enamorar jovencitas. Al menos no había cambiado de parecer en cuanto a este tema.

Suena el celular.-¡Cómo detesto a esta mujer. ¡La odio!-Pensó en voz alta. Ya no la soportaba. Lo ahogaba, lo asfixiaba. La mataría si pudiera. Matarla… Se sorprendió acariciando la idea. ¿Cómo lo haría? ¿Parecería un accidente? ¿Echaría veneno en su bebida? ¿Echaría vidrio molido en su comida? ¿Le cortaría los frenos al auto? ¿La mataría fríamente y escondería su cadáver? ¿Usaría una pistola o un cuchillo? ¿Cortaría el cuerpo en pedacitos y los desecharía? ¿Alimentaria a los puercos con ellos? ¿Los echaría al inodoro? Tal vez sería más fácil mandar un sicario a asesinarla… pero, ¿y si lo agarraban y lo delataba? Era mejor ocuparse personalmente del asunto.

-Si quieres que algo salga bien mejor lo haces tu mismo.- No, no había cambiado sus convicciones.

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