El Arbol De Los Panties Blancos.12

Bamorí temblaba de pavor ante la presencia de su violador. Había pasado tanto tiempo que pensaba que Chema jamás la encontraría. Ahora lo tenía enfrente y no sabía como iba a salir de ésta.

-Bamorí , déjame hablarte por favor.-Le suplicó Chema. Ella se sorprendió con su tono. A pesar de que era el mismo hombre su actitud parecía diferente. No obstante ella no se confió. Llamó a Maya en voz alta varias veces hasta que esta acudió.

-¿Qué pasó que llamas tan agitada?

-Maya, este es Chema el coyote. ¿Te acuerdas que te conté? Este es el violador que me cruzó en la frontera.-Bamorí manoteaba y hablaba a gritos desquiciada ante aquel hombre que la había esclavizado. Maya la miraba perpleja. La cara de Chema enrojeció. Jamás se había sentido avergonzado por nada de lo que hubiera hecho pero esta vez se sentía el hombre mas ruin del mundo. Bajó la cabeza y una lágrima furtiva huyó sin quererlo él. Maya se dio cuenta porque lo miraba alelada sin saber que decir. El parecía estar dispuesto a escucharlo todo. Estaba resignado a que le echaran en la cara toda su basura.

-Bamorí , por favor cálmate.-Le dijo Maya suavemente para tranquilizarla. Bamorí se llevaba las manos a la cara y se halaba el pelo entre el susto y la rabia que Chema le causaba. -Señor, yo creo que es mejor que se vaya. Ella esta muy mal.

-Es que tengo que hablar con ella…-Suplicó el.

-Lo hará, pero no en este momento.-Dijo Maya mientras se alejaba llevándose a Bamorí .

Bamorí no podía reponerse del mal rato. Maya entendió que era necesario hablar con Mone de lo que estaba ocurriendo. Mone les dijo que se fueran esa noche encomendando a Maya que le diera un tesito de tilo a Bamorí para tranquilizarla. Cuando llegaron al apartamento Bamorí se dio un baño y se acostó. Maya le llevo el té y se sentó a escuchar a su amiga.

-Maya, no sé que hace ese hombre aquí. Han pasado siete años desde que crucé esa maldita frontera y ahora él aparece de la nada. ¿Qué viene a buscar?

-No lo sé. Yo lo único que vi fue un hombre avergonzado.-Respondió Maya sinceramente.

– ¿Avergonzado?¡Ese hombre no sabe lo que es vergüenza!-Dijo Bamorí furiosa.

-Yo nada más te digo lo que me pareció. ¿Por qué no hablas con Chema a ver que quiere?-Sugirió Maya.

– ¿Qué va a querer? ¡Obligarme a estar con él!-continuó Bamorí colérica.

-Tal vez, pero si no hablas con él nunca vas a saber.-le contestó Maya.

Bamorí se quedó en silencio por un rato meditando en las palabras de su amiga. Pensó en lo que su aparocha le habría aconsejado. Su abuelo materno era muy sabio y siempre le decía que tenia que enfrentar a su enemigo antes de correr. Debía saber sus intenciones para entonces vencerlo como los rarámuri, en la carrera. Evitar el encuentro era algo que uno de su raza no haría. Ademas, ella ya no estaba sola. Tenia a los guaruras del club, a sus compañeras, a Mone y a su amiga Maya. Chema era uno solo y ella estaría en su terreno cuando hablara con él. Sí, estaba decidido. Hablaría con él.

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