El Arbol De Los Panties Blancos.15 (Final)

Chema se bajó de la camioneta con la pistola agarrada pero escondida. Suré abrazaba a Rahui casi queriendo meterla dentro de sí para protegerla. Chema hizo por primera vez lo que nunca había hecho: rogar.

-Echenle muchachos. Déjenme pasar. Miren que quiero pasar la frontera hoy mismo.

-¡Mátalo!-Dijo sin más el coyote alto y gordo. Se oyeron dos disparos. Uno que dio en el medio del pecho de Chema. El otro en la frente del coyote. Chema se lo había llevado con él. Tendido en tierra tarahumara mirando al infinito y sus estrellas Chema tuvo un último pensamiento. ¡Rahui! ¿Qué sería de su niña que tanto lo había querido sin importarle quien era? Su niña que había sido su redención. El mejor que nadie sabia el triste destino que le esperaba en manos de los coyotes. Una lágrima corrió hacia su oreja mientras su luz se apagaba poco a poco.

En la camioneta sólo se escuchaban gritos y lamentos. Suré rogaba a Riosi y a sus ancestros que cuidaran a Rahui. Abrazó a la niña y muy bajito le dijo al oído-¡Curri,curri Rahui!-Un segundo después una mano muy fuerte le agarraba de los pelos y la arrastraba fuera de la camioneta. Todavía su mano agarraba la de Rahui. La niña sollozaba sin consuelo. Tenia miedo. Un miedo inmovilizante. Escuchó otro disparo y vio a su usú caer al suelo sin vida. Todo le daba vueltas. Sentía ganas de vomitar. Le parecía escuchar la voz de su abuela diciéndole que corriera pero estaba paralizada. Oía las voces de los hombres como si estuvieran lejos pero estaban allí, muy cerca. Se reían y se burlaban de ella mientras pateaban el cuerpo de su usú. La sangre de Bamorí que corría en sus venas la alertó y empezó a correr y correr sin mirar atrás. Corría la pobre Rahui sin parar hasta que llegó a un precipicio. Los tres coyotes la rodearon. Aullaban alrededor de ella para amedrentarla. Se acercaban para agarrarla y ella mordía y arañaba para defenderse pero todo fue inútil. Ella sólo tenía diez años y ellos eran más fuertes. La agarraron por el pelo y la arrastraron hasta subirla en la camioneta mientras ella daba gritos de pánico y de dolor.

Era noche de luna llena y los hombres se detuvieron en un claro. Halaron por el brazo a Rahui sacándola bruscamente de la camioneta y la tiraron en el suelo. El primero le arrancó sus panties virginales y se le tiró encima destruyendo su diminuta vagina de una estocada. Rahui daba alaridos de dolor. Estaba aterrada y sentía que apuñalaban sus pequeñas entrañas una y otra vez sin piedad.

Usú, usú…vin ayudimi. Eyé, eyé…dundi istas? Riósi… llivimi cuntigu.

Rahui gritaba tanto que el coyote le tapaba la boca para silenciarla y aveces le apretaba su delicado cuello con su mano ordinaria. Tanto estuvo apretándola que Rahui ya no pudo respirar más. Lo último que vio fue a Bamorí con los brazos abiertos esperándola. Luego de un largo abrazo la levantó en el aire como cuando era chiquita y le daba vueltas y la llenaba de besos. Cuando el coyote se dio cuenta de que la niña yacía sin vida agarró sus panties y ufano los colgó en el árbol de los panties donde se cuelgan como trofeo los panties blancos de las vírgenes que los malditos coyotes violaban.

Pasaron los días y las semanas. Bamorí no escuchaba razón ni de Chema, ni de su eye, ni de su Rahui. Algo no estaba bien. Podia presentirlo. En su mente dibujaba diferentes escenarios de lo que podía haber pasado. Todos ellos eran horribles. Ninguno tenía un final feliz.

El tiempo pasó con su marcha cruel y Bamorí perdió toda esperanza. En las noches salía a bailar en el tubo con los ojos vacíos de tanto llorar. Daba vueltas hasta flotar. Subía y bajaba añorando la Sierra, los brazos de su eyé, los besos de su Rahui y a su aparocha gritándole -Corre Bamori, corre.- Al terminar colgaba sus panties blancos en su camerino de El Árbol (Club Para Caballeros).

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10 comentarios en “El Arbol De Los Panties Blancos.15 (Final)

    • melbag123 dijo:

      No te preocupes que te entendi. Muchas veces pense en cambiar el final pero ya estaba decidido desde que titule el relato. El Arbol de los panties existe y es algo muy doloroso. Muchas mujeres que cruzan la frontera son violadas por los coyotes y hacen exactamente eso, ponen sus panties en los arboles con orgullo de su hazana. Es doloroso no hay duda, pero tenia que ser asi. Este relato intenta retratar lo que pasa en la frontera Mexicano-Americana.

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