Tiempo y Espacio

melbag123

Esa mañana se dio cuenta de que se había ido. Cuando lo notó casi enloquece. Sintió un corrientazo, que le recorrió la columna vertebral al conocer la fatal noticia. Luego un frió intenso se apoderó de su nuca y un sudor glacial bajó por su sien y su ceño fruncido. Una y otra vez, se dio a la tarea de hacerle volver pero no lo conseguía. Al cabo de mucho tratar por su propia cuenta, utilizando todas las maniobras que conocía, decidió buscar ayuda profesional. Se sentía impotente, a punto de claudicar. Si no hubiera sido porque sentía que su propia vida dependía de ello, no habría puesto tanto esfuerzo.

Al fin y al cabo, podía entretenerse con otra cosa. Pero esta era la que tenía en su casa y a la que estaba acostumbrado. Más que acostumbrado, era parte de su vida, de sus horas. Pensó en todos los…

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