El tiempo

Hubo un tiempo en que crecía

y jugaba con muñecas

mis lecciones aprendía

y soñaba con princesas.

Le daba al tiempo adelante

para pensar que sería.

¡Maestra! ¡Cantante!

En mis sueños pretendía.

Con mis amigas pasaba

ratos jugando la ouija,

preguntando quien sería

el galán para mi historia.

Me adelanté tanto al tiempo

que mis hijos llegaron antes

de que completara justo,

los sueños que tenían mis padres.

Entonces retrocedí

las agujas del reloj

para poder darles gusto,

y soñé, soñé y soñé,

qué me gustaría ser.

Y me tomé otro ratito

de sana contemplación.

¡Abogada! ¡Causas nobles,

yo quisiera defender!

Hubo quien dijera pues,

que a destiempo decidí

estudiar una carrera

que me tomaría tiempo.

¿Pero quién le dio una vela,

y dio permiso de juez?

¿Quién el tiempo perdiera en ver

lo que yo estaba dispuesta

a emprender solo por mi?

Y entre códigos y leyes

cuatro años me encontré,

para darle gusto a todos

y así el tiempo aproveché.

Giran, giran, giran

las agujas del reloj

veinte años ya marcaron

y ni cuenta yo me di.

Paseos, bicos y fiestas

mucha gente alrededor,

el tiempo se fue corriendo

pero con él yo corrí.

Entre juicios, discusiones

y cuestiones leguleyas,

me robaba un tiempecito

pa’ subirme a las estrellas.

Pues es muy sano soñar,

aunque sea con la paz,

y dejar que el mundo grite,

se maltrate y se acribille,

que los días están contados,

por más que uno se agite.

*Dedicado a Antonio Guillán, mi gallego favorito.

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10 comentarios en “El tiempo

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