Historia de una puta anestesiada

Me levanté de la cama sintiendo mi entrepierna embarrada de un fluido pegajoso y repugnante. Me encerré en el baño. No estaba acostumbrada a compartir mi privacidad. Noté que tenía sangre cuando me aseé. Me habían dicho que sentiría mucho dolor, pero en realidad, no fue tanto. Hasta me gustó un poquito. Lo que no me dijeron fue lo del embarre. Era asqueroso.

Regresé a la cama, donde mi no tan joven esposo me esperaba para continuar la fiesta. Me sentía como si un conejo me saltara encima, una y otra vez, dejándome embadurnada de sus flujos corporales. ¡Qué remedio! Parecía que como consecuencia de la unión, tenía que compartir hasta lo indeseable.

Luego me explicaron que esta parte del ritual era necesaria para la procreación. Habérmelo dicho antes para prepararme mentalmente. A los trece años, pensé que el asunto era igual que la fiesta del quinceañero, solo que me iba a casa con el parejo.

A eso le llamaban «hacer el amor», aunque mi primo le llamaba «fresquerías». Por supuesto, que jamás dejé que él me las hiciera. Es que me hablaba de eso como si tuviera una fijación. Mi padre, por su lado me había advertido que protegiera mi virginidad, que era lo único que tenía, si quería que negociara una buena alianza para mi.

Esperé pacientemente a unirme en un matrimonio por todas las de la ley, para practicar el bendito «amor». ¿Y esto era? Me descorcharon en menos de cinco minutos. Había esperado toda la vida para un acontecimiento que duró menos que la bendición  que me dio mi padre.

Mi esposo, Hermenegildo Arrieta Vasconcelos, era un político prominente, conocido por su gusto por muchachas jovencitas. Ahí entro yo. Mi padre, había tenido problemas económicos con la hacienda y Don Herme se había ofrecido a ayudarle generosamente, a cambio de mi mano.

En la mejor lección que mi padre pudo haberme dado jamás, aprendí que mi cuerpo era un negocio y como tal, tenía que saberle sacar el mejor provecho, antes de que el paso del tiempo me convirtiera en una anciana decrépita y devaluada.

Fotografía: http://guarderia.org/nina-de-12-anos-de-noruega-se-iba-a-casar-para-que-otras-ninas-de-su-edad-no-tuvieran-el-mismo-destino/

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25 comentarios en “Historia de una puta anestesiada

  1. serunserdeluz dijo:

    Presentas un escenario terrible, que desafortunadamente es una realidad para muchas niñas de, creo, todos los países del mundo. En México nos asustamos por lo que pasa en los países musulmanes y no vemos lo que ocurre en Oaxaca o Chiapas, por ejemplo, la misma historia, aunque siguiendo tradiciones ancestrales que someten y discriminan a la mujer, considerándolo como objeto de intercambio entre dos hombres. ¡Horrible!
    Gracias por denunciar, es un granito de arena muy valioso.
    Abrazos de luz extensivo a todas esas niñas sometidas al patriarcado.

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