Y supe que te quería

Abrí la puerta este día

y salí hastiada de mi vida contigo.

Del olor a tabaco, de tus ronquidos,

de compartir las sábanas,

y de halarte la almohada.

De la forma en que aprietas

la pasta de dientes.

Me cansé de bajar la tapa del retrete.

De escucharte hablarme del vecino

y de repetir cada semana lo que cocino.

Me cansé de tu ir y venir,

y de las noticias de la televisión.

De que me hablaras de tus dolencias

y de soportar tus impertinencias.

De tus manías, tus arrebatos,

de tus bostezos y flatulencias.

Me aburrí de ti y de todo lo tuyo

y decidí huir a una vida de ensueño.

Salí de noche, no sé ni a dónde.

A respirar porque me asfixiaba.

Y vino un hombre, que no era feo

que dijo cosas que me encantaban.

Pensé enseguida, leyó tus cartas,

lo miré bien por si era tu espejo.

Le dije, “Oye, me vuelvo a casa”.

No vi hacia atrás hasta estar muy lejos.

Busqué tus cajas, busqué tus letras.

Flores, jabones, listones y tarjetas

me atestiguaban que tú me amabas.

Y pude ver que el amor es diverso

que se expresa de mil maneras,

no solo con canciones, no solo con versos.

Que me envolví en señalar tus defectos

cuando también soy un ser imperfecto.

Y decidí apreciar lo que tengo

que sobrepasa lo que esperaba.

Me traes alegre el café en la mañana,

sin importar que no esté maquillada.

Miras con ternura mi pelo desecho,

plantas sin duda en la frente dos besos.

Ignoras que haya subido unos kilos,

y me miras preciosa en cualquier vestido.

Siempre abres mi puerta del coche,

Y no falta mi beso todas las noches.

Ya acurrucados entre sábanas blancas,

al final del día, cuando llegó la calma,

me reí de mi gran tontería

y supe que te quería.

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32 comentarios en “Y supe que te quería

    • melbag123 dijo:

      Ah, mi amigo…La convivencia aveces nubla el entendimiento. Solo hay que escarbar un poquito, porque esa persona que aveces aborreces, es la misma persona que un día amaste. Está ahí. Y no sé por qué el convivir con el tiempo te da aires de superioridad, pero al final del día, quien te aguanta, quien te mima, quien conoce tus manías, es ese o esa con quien compartes tu cama y peleas por la almohada. Así es que sí, mi Antonio, eres una joya, no hay duda. Estoy segura que tu mujer coincide. Un beso y un abrazo puerto-gallego.

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