Mercancía.12

Anthony no se sorprendió de que Rubén andara con las pandillas. Ya se había dado cuenta hace un tiempo y hasta se lo había espantado de encima a Gloria.

—No quiero que andes con Rubén —advirtió el padre una vez que los encontró hablando en medio de arrumacos.

—¡Pero papá! Si conocemos a Rubén y a su familia desde siempre —protestó la hija.

—Sí, lo conocíamos antes, cuando ustedes eran niños —respondió el padre decidido—. Después que murió tu hermano, ya no nos frecuentamos más y me he dado cuenta de que no anda con buenas juntillas. No quiero que andes con él. ¿Está claro, Gloria?

—Sí, papá —respondió mortificada.

Pero a la juventud y a los deseos no hay quien los reprima. Gloria seguía encontrándose con Rubén a escondidas. Cuando Amanda le pidió ayuda, Anthony no supo ni qué decir. Seguía amando a esa mujer como en su adolescencia, tanto que decidió intentar hablar con Rubén.

—Rubén, ¿cómo andas muchacho?

—Pues ahí, como ve, señor —contestó el joven creyendo que de lo que iba a hablarle era de Gloria—. ¿Cómo le ayudo?

—Mira Rubén —dijo Anthony poniendo su brazo sobre el hombro del muchacho— , hace mucho que no hablamos. Sabes que tu padre y yo fuimos muy buenos amigos.

—Sí, lo sé, señor. Todos éramos buenos amigos hasta que murió Fabián.

—La muerte de Fabián fue muy dura para todos nosotros.

—Sí… Y la muerte de mi papá también. Lo que pasó fue que a nadie le importó que mi papá fue asesinado y nos quedamos solos.

Anthony sintió el peso de la culpabilidad sobre sí. Si bien era cierto que fue muy dura la pérdida de su hijo, no era menos cierto lo que Rubén apuntaba. Todos se centraron en el niño muerto y su familia. Nadie se fijó en el niño huérfano y la viuda. Anthony quiso por un momento reparar los años perdidos, pero enseguida se dio cuenta de que era tarde.

—Tu mamá está muy preocupada —añadió intentando llegar al corazón del muchacho.

—¿Por qué? No pasa nada.

—Ella piensa que andas con personas que no son buenas para ti.

—Ah… Es que mi vieja siempre está preocupándose de más. Yo estoy tratando de encontrar al cabrón que mató a mi padre.

—¿Pero qué te hace pensar que lo vas a encontrar? Además, si lo encuentras, ¿qué piensas hacer?

—No se preocupe, señor —contestó con aires de macho—. Mis amigos me ayudarán a resolver ese problema.

—Rubén, ten cuidado con lo que piensas hacer. Cuando somos jóvenes cometemos muchos errores y luego hay cosas que no tienen vuelta atrás.

—Sí, sí… —respondió con desdén—. Y ahora usted está preocupado por mí.

Rubén terminó la conversación sin despedirse. Se alejó caminando calle abajo, por dónde se reunían las pandillas.

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14 comentarios en “Mercancía.12

    • melbag123 dijo:

      Oh, my God!!! Thank you so much. I really appreciate that you are following me. I want to add, that I am so sorry for everything that is happening in your home town. Hope things get better in there. Thanks again.

      Me gusta

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