Mercancía.16

4 de julio de 2016, 18:00 horas

—Tienes que ver la nueva mercancía que tenemos —comentó uno de los hombres que Rubén tenía a su cargo.

Desde hacía dos años, El Machete lo había ascendido para que hiciera cargo del nuevo negocio. Secuestrar niñas y venderlas al otro lado de la frontera a sus clientes preferidos. Estos clientes, eran pervertidos engabanados que llegaban de todas partes del mundo para disfrutar de las jovencitas raptadas. Hombres “intachables” en la comunidad, con familia y hasta hijas de la misma edad de las que violaban salvajemente. Aprovechando las festividades del cuatro de julio, él mismo había dado la orden de ir a “pescar” en el Downtown, las muchachitas que andaran solas en medio de la multitud que iba a presenciar los fuegos artificiales.

—¿Sí? Espero que sean vírgenes —contestó Rubén—. Cada día se hace más difícil encontrarlas sin experiencia y tenemos que venderlas más baratas.

—Se las acabo de dejar al médico para que las certifique —contestó el malandrín—. Ahora, he traído una que si resulta virgen la vamos a vender carísima.

—¿Ajá? ¿Y por qué o qué?

—Debe tener como doce años, tiernesita… y es pelirroja.

A Rubén se le detuvo el corazón. Enseguida pensó en su madre y en su hermanita, que a estas alturas debía tener más o menos esa edad. Caminó de un lado al otro de la habitación, nervioso.

—¿Cuántas son? —preguntó.

—Son tres y la pelirroja.

—Está bien —dijo tratando de disimular—. Tan pronto las traigas me dejas saber.Aquellas horas fueron las más largas de su vida. Cuando regresaron a decirle que las niñas estaban listas, esperó un momento para calmarse antes de ir a verlas. Después entró en la habitación oscura en donde las tenían y para evitar sospechas las sacó una a una para entrevistarlas. Por primera vez sintió pena de ellas. Temblaban como hojas golpeadas por el viento, aterrorizadas sin saber cuál sería su destino. Cuando hubo hablado con las otras tres, sacó a la pelirroja. De solo verla supo que era María Esperanza. Era idéntica a su madre.

—¿De dónde eres? —preguntó a la niña que tenía los ojos hinchados de tanto llorar.

Southside —contestó.

—¿Cuántos años tienes? —siguió.

—Once.

—¿Cómo te llamas?

—María… María Esperanza.

—¿Cómo se llama tu mamá? —preguntó con la esperanza de equivocarse.

—Mi mamá se llama Amanda… Por favor, señor… Déjeme volver con ella —suplicó—. Yo prometo que no diré nada. Mire que mi mamá se muere de pena si no llego.

—Lo siento —dijo Rubén con deseos de agarrarla y salir de allí corriendo—. No puedo complacerte.

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19 comentarios en “Mercancía.16

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