Tormento

Aún recuerdo el primer día que la vi. Cargaba el bulto de los libros y materiales escolares con descuido. Reía. Yo solo podía mirar su melena negra, su cuerpo aún incompleto. Sentí deseos, una pasión que me devoraba por dentro. «Es una chiquilla», me dije, mas no era capaz de ver la diferencia. En ese momento veía a una hembra. Nada me importó la moral ni la ley. Un raudal de fantasías me asaltaron. La imaginé desnuda. Una breve figura en la que apenas comenzaban a asomarse los senos. Su virginidad intacta. Y la quise para mi. Entonces comenzó mi tormento.

Todos los días, a la misma hora, rondaba el lugar por dónde la vi aquella primera vez. La veía ir y venir desprevenida. Jugueteando con sus amigas. Desplegando aquella sensualidad que no advertía. Sus pasos libres y delicados me turbaban. Quería correr hacia ella y robarla. En un caballo tal vez, como en las películas mexicanas. Tomarla y desaparecer.

—¿Por qué andas vestida así?—pregunté un día que me crucé con ella y no traía el uniforme. —Es día de fiesta—contestó mirándome por un segundo, ignorando mis carnales maquinaciones. Esa noche la soñé. Con mis manos subía su falda de cuadros, sintiendo en mis dedos ásperos la ternura de su piel. Me alimentaba de sus olores. Olía a nuevo, a limpio, a sin estrenar. Y me masturbé. Sí, y lo hice pensando en ella.

Ahora me urgía tener su fotografía. Ya no me bastaba su recuerdo. Tenía que tenerla de frente mientras la gozaba. La aceché por varios días hasta capturar su imagen. Corrí y la bajé en mi computador. No tenía que pensarla más. Allí estaba. No se podía ir. Podía vivirla, centímetro a centímetro, sin temor a ser descubierto. Es que ella era mi delirio, mi frenesí, mi furia. Todo iba bien hasta que alguien tocó a la puerta y abrí.

—¡Está arrestado¡

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 Tormento by Melba Gomez

October 07, 2016

FlemingLAB Taller de Escritura 1ra Actividad grupo II

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21 comentarios en “Tormento

  1. Mukali dijo:

    Es un relato muy a la orden del día y está bien que hayas tocado el tema, que es de un amplio que asusta. En este caso lo pillaron fácil pero no es lo usual. En la red se esconden muchas historias con tintes parecidos en las que se menoscaba y se desprecia a las chicas o a las mujeres usando lo más primitivo, su cuerpo, para hacer de ellas simples objetos controlables o de deseo. Creo que con el tiempo, se logrará más seguridad para nosotras y las que vengan, pero todavía queda mucho que recorrer.

    Un abrazo Melbag.

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