Envejeciendo

Supe que estaba envejeciendo cuando empecé a llorar por todo. Alguien me había advertido ya, que a las viejitas les da por andar sollozando por las esquinas. Me miraba en el espejo, pero el paso de los años parecía no haber dejado huellas profundas en mi rostro. Las temidas patas de gallo apenas asomaban. Tampoco mi pelo había emblanquecido. La vejez me estaba atacando por dentro, en mi alma. Los niños habían crecido, la casa estaba vacía. Un doloroso silencio asaltó de repente mi hogar. No había música estridente, ni gritos por las habitaciones. Las cosas estaban en su lugar. No habían calcetines hediondos por los suelos, ni regueros sobre la mesa del comedor. Choqué con mi realidad. Estaba sola.

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47 comentarios en “Envejeciendo

  1. evavill dijo:

    Qué bonito texto, corto pero lleno de sentimiento.
    Yo todavía estoy en fase de música estridente y calcetines apestosos tirados por el suelo. La etapa del nido vacío también tiene sus ventajas, hay que ir adaptándose a lo que va viniendo.
    Muchos besos, mi maja.

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  2. serunserdeluz dijo:

    El síndrome del nido vacío, sin embargo no para todas es terrible, mis mejores épocas, más felices es cuando he vivido sola, tengo muchos proyectos, muchos seres lindos como tú con quienes comunicarme, pero aún antes, la soledad me gusta, la disfruto.
    Abrazos de luz

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