Plutón.11

—Señor, por favor cálmese —insistió el asesor—. ¿No cree que se ha excedido un poco? La verdad es que no sabemos quiénes son los cabecillas…

—¡Mire idiota, cállese! —gritó el Prefarek—. El pueblo reacciona al miedo. Si creen que serán acusados de encubrimiento, seguro que hablan para no perjudicarse.

—¿Y si no hablan, señor?

—Comenzaremos a hacer los arrestos —contestó.

—Pero, ¿bajo qué cargos?

—No me hace falta imputarles nada para investigarlos. Los arresto y ya. Mis soldados se encargarán de hacerlos hablar.

—¿Habla de tortura? —preguntó el asesor preocupado por las ideas del dictador.

—No me digas que tienes problemas con eso —se burló.

—Solo trato de evitar que lo acusen de violar los derechos de los ciudadanos del sistema.

—No te preocupes. Todos tendrán tanto miedo que no objetarán nada —concluyó el gobernante.

Lejos del alcance de los soldados, Adio citó a una reunión en Titán. Ebo, Kontar, Fadil, Anat, Acmet, Jakal y Sekmet estuvieron presente.

—¿Crees que el Prefarek de verdad sepa quiénes somos? —preguntó Anat preocupada.

—No lo sé —contestó Adio con honestidad.

—No creo —intervino Sekmet—. Más bien me parece que está desesperado y por eso dice que sabe. No hay forma de que sepa. He tenido mucho cuidado borrando el rastro de todo lo que aparece en los computadores y en las casillas de teletransportación. No hay registros de nada.

—Adio, tengo que confesarte algo —dijo Kontar acaparando la atención de todos—. Mi hermano es soldado farakita. Ha estado preguntando. No le he dicho nada, pero no sé si ha sospechado algo.

—¿Crees que si supiera algo nos vendería? —preguntó Fadil, el tío de Adio intranquilo.

—La verdad no lo sé —respondió Kontar—. Los soldados del Prefarek están entrenados para servirle hasta la muerte, aún en contra de la familia.

—Tenemos que adelantarnos a ellos —dijo Ebo—. Nuestros soldados llevan varios meses entrenando para el gran momento de la libertad. No podemos amedrentarnos ahora. Eso es lo que quiere el dictador y su Asamblea. Anat, ¿contamos contigo para la transportación? Ahora menos que nunca debemos usar la teletransportación. En la nave es más seguro.

—Claro que sí —contestó la mujer que era piloto experto—. Estoy al cien por ciento en esto.

—Yo también —dijo Sekmet mirando a Adio con admiración.

—Bien, entonces tenemos que advertir a los ciudadanos que no teman —propuso Adio—. ¿Me llevas a la biblioteca de Saturno esta noche? —dijo dirigiéndose a Anat.

—Por supuesto —contestó ella.

—Voy con ustedes —dijo Sekmet.

—Adio, ¿cómo podemos ayudarte? —preguntó Jakal, la madre de Sekmet.

—Necesitamos sus conocimientos sobre química. A ver… ¿Hay alguna forma de ocasionarle unas buenas diarreas a los soldados farekitas? Leí sobre armas biológicas cuando estudié la historia de la Tierra.

—Claro que sí —respondió riendo Jakal—. Acmet y yo nos ocuparemos de eso.

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12 comentarios en “Plutón.11

    • melbag123 dijo:

      Pues sí… Me siento muy identificada con Plutón. Sabías que Puerto Rico fue una isla autónoma por seis meses. España le concedió la autonomía y luego los Estados Unidos nos invadieron. Plutón era un planeta y lo degradaron. Puerto Rico fue una nación y la degradaron a una simple colonia. Es como dices, situaciones terrestres. Un abrazo a ti también.

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