Carlos by Mel Gómez

Originalmente publicado en Masticadores de Letras.

Masticadores

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Carlos se había marchado hacía media hora. Graciela se había quedado en su cama —la de Carlos—, descansando, después de una noche épica. Él no había querido despertarla y en la mesita de noche, junto a la cama, le dejó una nota en la que le decía que podía quedarse cuanto quisiera y que en el refrigerador había lo suficiente para que ella pudiera tomar un buen desayuno. Le pedía también, que cerrara la puerta con seguro al irse.

Cerca de las diez de la mañana, ella despertó con el olor a café. Sin abrir los ojos, estiró el brazo para tocar a Carlos. Se dio cuenta de que no estaba. Pensó que estaría en la cocina haciendo el desayuno. Se desperezó y se sentó en la cama. De día la habitación se veía diferente. Pasó revista a todo lo que había en ella con detenimiento. Carlos tenía buen gusto…

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