Siempre te recuerdo

Hoy es 5 de mayo. Para los mexicanos es la celebración de la Batalla de Puebla, para mí es el momento en que se bajó el telón de la vida de mi padre.

Una amiga me dijo esta mañana que hay momentos en que una persona muere. Cuando se le detiene el corazón, cuando le entierran, cuando dejan de hablar de él o ella, cuando le olvidan.

Si han visto la película Coco, lo entenderán.

Mientras viva no dejaré de hablar de mi papá. Lo recuerdo a diario, vive en mí. No se ha ido su caminar despacio; sus silencios que eran más que mil palabras; sus pocos, pero acertados consejos.

Una anécdota para terminar. Una tarde en la que había llegado del colegio tenía mucha hambre, pero no quería lo que mi papá me había preparado. Quería espaguetis de Chef- Boy- ar- dee. No habían en casa, por supuesto. En mi casa casi nunca había ese tipo de comida enlatada. Entonces, comencé una pataleta y una gritería porque eso era lo que quería y nada más. La noche anterior mi padre había trabajado hasta por la mañana, apenas había dormido. Me subió al auto y salió hacia la tienda. Aparcó y me dejó en él esperando. Lo vi entrar aturdido y salir con la lata de espaguetis en la mano. Cuando llegó al carro se dio cuenta de que no había pagado. «Por culpa tuya me van a meter preso, muchacha», dijo. Regresó corriendo a pagar.

Yo me sentí como una cucaracha… Iban a meter preso a mi papá por mi culpa. Por supuesto eso no pasó, solo me tranquilicé cuando lo vi volver, pero aprendí una lección, o más bien varias: tener paciencia, dar gracias por el alimento que tenía en la mesa y considerar a mi padre. La más grande, que él era capaz de hacer cualquier cosa para complacerme.

Así me amaba mi papi. Algún día te volveré a ver. Te amo, Papito.

¡FELIZ 2020!!!

Mañana se acaba un año de mucho aprendizaje para mí. Doy gracias por todo lo que tengo y por lo que no tengo también, pues quiere decir que no me hacía falta o no me convenía. Estoy feliz de tener a mi madre, mis hijos y mis nietos, quienes son mi razón de existir. Doy gracias por mis amigos, porque se preocupan por mí, porque me escuchan cuando estoy triste y me atienden cuando estoy imposible. Doy gracias por la salud, pues aunque estuvo quebrantada, fui sanada con prontitud y estoy de nuevo en pie. Por todos los eventos que ocurrieron en el Verano 2019 en Puerto Rico, algo para recordar siempre. ¡Hay esperanzas! Por los amigos nacidos en este verano tan especial. Finalmente, por mi esposo Javier. Por sus cuidados cuando estuve recuperándome; porque me entiende y me deja volar hacia mis sueños y hacia mi islita, cuando se me acaban las baterías y solo el sol borincano puede cargarlas. A ustedes todos, los que me leen, un abrazo y los deseos de que el 2020 sea un año mejor para la humanidad.

Cinco años en WordPress.com

Logro de aniversario del año 5

¡Feliz aniversario en WordPress.com!Te registraste en WordPress.com hace 5 años.Gracias por volar con nosotros. Sigue con tu buena tarea en el blog.

Hace cinco años me asomé tímidamente a esta comunidad de gente preciosa que me han acompañado, leyendo, criticando (siempre bien) y haciéndome sentir parte de un universo especial. Los he tocado, a algunos con las manos, otros con el pensamiento, pero siempre el amor es igual.

Al principio pensé que era un entretenimiento, una diversión. Hoy, después de publicar cuatro libros, formar parte de la revista Salto al reverso, Arte y Denuncia y haber participado en varios proyectos, veo como la vida me hace regalos que nunca imaginé.

Pues aquí seguiré volando hasta que Dios quiera: escribiendo, pensando y amando las letras que traen tanta alegría a mi vida.

Los abrazo,
melbag123

¡Vida!

No hay nada como la vida. Cada segundo se abre un milagro delante de mí.

Respiro, disfruto, amo.

No importa el tiempo que pase, una canción me devuelve la infancia, la juventud, a mis padres, a mis abuelos. Los recuerdos me acompañan y con ellos revivo cada sentimiento: llanto, alegría, pasión. El sumo de la existencia misma.

A veces simplemente vivo.

Me propongo, de hoy en adelante, que voy a escuchar a mi corazón latir. Todos y cada uno de sus latidos. Respiraré despacio, llevaré la cuenta de cuando entra y sale el oxígeno de mis pulmones. Caminaré poniendo atención al polvo que mis zapatos pisan. Miraré las estrellas, buscaré las constelaciones y admiraré la luna con la curiosidad e inocencia de mi niñez. Al pasar el día, en la noche, antes de dormir, haré un inventario de todo lo bueno que me ha pasado. A lo malo le daré poca importancia.

No pasará otro año en el que al finalizar me sorprenda de lo rápido que pasó, porque viviré y le sacaré el jugo a cada instante. Voy a sonreír más porque en mi mundo tengo todo lo que necesito. Estaré, escucharé y hablaré más con mi familia y mis amigos.

Leeré.

Escribiré versos, poemas, cuentos, novelas.

Abrazaré, besaré, bailaré.

La vida es un regalo.

Y soy feliz.

Fiesta puertorriqueña

Acabo de llegar de una fiesta. No de cualquier fiesta, sino de la fiesta de las Dinámicas, un grupo de señoras sin igual. Por el nombre pueden imaginarse. 

Acá, en los Estados Unidos, no tengo la oportunidad de reunirme a menudo con la gente de mi tierra. Es en esta época que se produce el milagro en el restaurante “La Marginal” , llamado así por un lugar en la isla, en donde los viernes en la noche se reúne la gente a cantar y bailar hasta el amanecer. 

En esta noche mágica, cantamos, bailamos, comemos nuestra comida con sabor a Puerto Rico y nos abrazamos bien apretao, con el deseo de que el próximo año sea lleno de bendiciones para todos. 

Y ya que nos sacamos esta foto, mi esposo y yo, la quiero compartir con todos ustedes, deseando que tengan una Feliz Navidad.

Un abrazo bien apretao, de esta boricua nostálgica. 

Si yo no hubiera nacido en la tierra en que nací…

En esta época me gana la nostalgia,  por lo que les pido me tengan paciencia. Visité mi isla hace poco y ya tengo deseos de regresar. Me preguntó si al final regresaré como han hecho muchos de mis compatriotas, a dejar sus restos. ¿Quién sabe? 

Les quiero hablar de un compositor puertorriqueño, conocido en muchas partes del mundo. Nos dejó hace muchos años, cuando todavía era una niña. Mis padres escuchaban su música todo el tiempo. Sus canciones, eran mis canciones de cuna, están en todos mis recuerdos de infancia. 

Rafael Hernández, conocido como “El jibarito”. Su música reflejó el sufrimiento del hombre común, la pobreza, la soledad, el amor, el desamor, el infierno de la guerra y los soldados —él mismo fue uno—, y, el amor a la patria…

Cuando conoció al Presidente John F. Kennedy en Casa Blanca, este lo saludó como “Mr. Cumbanchero”, una de sus guarachas más conocidas.

¿A que todos han escuchado “Preciosa”? “Y tienes la noble hidalguía de la madre España, y el fiero cantío del indio bravío lo tienes también… Preciosa, serás sin bandera, sin lauros ni gloria. Preciosa, preciosa, te llaman los hijos de la libertad”. 

En lo personal, pienso que la versión más bonita es la de Marc Anthony, aunque ni siquiera lo conoció — ni había nacido—, pero su interpretación es genial. 

Especial Banco Popular dedicado a Rafael Hernandez: youtube

Costa Norte de Puerto Rico,  Aguadilla. Ciudad natal de Rafael Hernández
Especial Banco Popular de Puerto Rico, dedicado a Rafael Hernández: youtube

Piel canela

«Si por casualidad, duermo y notas una lágrima me brota, seguramente es que yo sueño que camino por las calles de mi pueblo y en el ventorrillo aquel de mis recuerdos, reviví el ayer, quizás llorando», Soñando con Puerto Rico, Bobby Capó.

Bobby Capó, (1922-1989), fue un compositor puertorriqueño conocido internacionalmente por su música. «Quizás, quizás, quizás»; «Piel Canela»; «Luna de miel en Puerto Rico», se escucharon por todas partes del mundo y llevaron el nombre de nuestra islita hasta los confines de la tierra. Cantó a la vida, al amor, a la mujer, a la patria, a todo lo que un hombre puede amar. Dicen que en Puerto Rico hasta las piedras cantan… Y así es.

De  mi viaje reciente les comparto esta maravilla de fotografía, es en el zona este de mi tierra, conocida como el Yunque, parque forestal. Todavía reponiéndose, pero hermoso.C0EotK5D2m98BR23YsjxNEG27Y4bpNer9ns_GhUQb70pX92IB

Y un regalito de Bobby Capó, con el sabor de lo que ocurre en el corazón de los boricuas que no estamos en nuestra patria, sacado de la red.

Mamá, Borinquen me llama…

El 31 de octubre me fui a mi terruñito a pasar unos días con mi gente, para sentir su calor, su amor. Los que me conocen saben que tengo la mitad de mi alma en esa isla cuyas costas baña, por el norte el Océano Atlántico y por el sur el Caribe.  Como en la canción «Mamá, Borinquen me llama», de Rafael Hernández, tengo que ir porque la isla me reclama. No hay forma de liberarme de ella…

Decidí darme una vuelta por el pueblito en el que nació mi madre: Comerío. Las noticias que tenía después del embate del huracán María no eran buenas, por lo que decidí ir a ver a mi tío, que todavía vive allí, ni hablar de un montón de primos. Gracias a un buen amigo, que puso su persona y su carro a mi servicio, tuve el privilegio de visitar estas montañas a las que iba al menos una vez al mes a visitar a mis queridos abuelos, Ramón y Justina. Hacía siglos que no iba por esos lares y por supuesto me perdí. Aunque reconocí de inmediato este paraje, la represa. Cuántas veces de niña la miraba con la misma ilusión que supongo los turistas miran las cataratas del Niágara. Aunque creo que les he mencionado antes, que en Puerto Rico hay de todo, pero en escala.

Pues bien, me perdí y mi amigo me dijo que preguntara en un salón de belleza. Por supuesto, allí conocen a todo el mundo y enseguida la peluquera me dijo —no sé por qué me extrañó—, que había estudiado con una de mis primas. Hasta me enseñó su foto del Facebook para que la reconociera. Me indicó el camino, la verdad no estaba tan lejos.

Comerío está lindo, limpio, arreglado… Listo para que lo visiten, los de afuera y los que amamos el turismo interno. Es como si nada hubiera sucedido. Supongo que el alcalde y sus gentes se han ocupado de que volviera a su natural encanto.

Acá les dejo una foto de mis montañas y un video de la canción: «Mamá, Borinquen me llama».

represadecomerio

Fotografías-vida-muerte-recuerdos

          Llueve en San Antonio. Miro por la ventana la luz opaca de un cielo nublado. Pienso en mis muertos. Según pasa la vida, son más. Medito. Había visto la muerte de lejos, algún conocido, si acaso. Los años me separan de aquellos que significan más: padres, familiares y amigos cercanos. Dicen que mientras los recuerde no morirán del todo. ¿Pero qué pasará cuando no esté para hacerlo? ¿Quién se acordará de ellos? ¿Quién se acordará de mí?

            Esta semana falleció mi tía Anita. Sus manos acariciaron muchos cuerpos en su deseo de dar al prójimo sanación. Era enfermera. Me cuidó con esmero cuando todavía era muy joven. Su cuerpo dio vida. Lastimosamente, sus últimos días estuvieron marcados de mucho dolor. El cáncer la arrebató. Otra víctima de tan terrible enfermedad. Su hija vio consumir —según sus palabras—, a su guerrera, su moriviví, su amiga y compañera de travesuras.

            Mi prima me pidió fotos para el memorial de su mamá. Busqué una caja que guardo de fotos familiares. Algunos álbumes eran de mi madre, otros míos. Fotografías sueltas de mi padre y su familia. Testimonio de mi infancia, mi juventud, mi vida entera. Cada una contaba una historia: nacimientos, cumpleaños, reuniones familiares, graduaciones, eventos varios. Recuerdos estampados en papel Kodak, que mostré a mi esposo para que supiera más de mí, de mis hijos, de mi familia. 

         Los he llevado de casa en casa, desde Puerto Rico a San Antonio. Los he cuidado como joyas. Cesó de llover. Un tenue rayo de sol entra por mi ventana, y me pregunto, quién guardará mis retratos cuando yo ya no esté.

           Descansa en paz, Tití.

«Amanecer borincano» A un año del huracán María

Tres mil puertorriqueños fallecieron durante el huracán María o como consecuencia de su paso por la isla de Puerto Rico, aunque el gobierno del residente de la Casa Blanca lo niegue. Nadie estaba preparado para este desastre. A un año todavía hay personas que no tienen energía eléctrica, agua potable, ni carreteras por donde pasar. Se han cerrado muchas escuelas públicas, cuando el derecho a la educación para todos es un pilar de nuestra constitución. Ni hablar del éxodo de profesionales: médicos, enfermeras, maestros. 

A un año de María,  mi gente todavía canta y cantará. Desde el día uno, la música fue su alivio, porque en Puerto Rico, hasta las piedras cantan. 

Esta es mi gente, la que lucha, la que estudia, la que trabaja. Los sobrevivientes de María, que no claudican y jamás pierden la esperanza. 

Alberto Carrión y el coro de la Universidad de Cayey, cantan desde Yabucoa, el mismo lugar por donde entró el ciclón. 

 

imagen:  sacada de la red

video: youtube.com