Papeles Privados: Generaciones by Melba Gómez

Originalmente publicado en Masticadores de Letras, el blog del Taller de Literatura Fleming Lab.

Masticadores de Letras

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Regino Leandry tenía cuarenta años cuando se quedó viudo. Alto, delgado, de ojos verdes y cabello oscuro, se daba cuenta de su impactante físico y de que tenía en sus manos la fortuna de su finada esposa, lo que le hacía el viudo más codiciado en el Mayagüez de 1925. Siempre vestido de punta en blanco: pantalón caqui, camisa blanca de manga larga —inmaculadamente planchados—, sombrero panameño y zapatos blancos, su fama de bailador llegaba desde la isla de Puerto Rico hasta la República Dominicana. Tan pronto enviudó, llevó a su casa a una chiquilla de catorce años, para que le cuidara a los hijos y se hiciera cargo de la casa. La pobre muchacha hacía malabares, pues el patrón apenas dejaba para el mandado y los niños casi morían de hambre.

Con indiferencia miraba a las seis criaturas que su pobre mujer le había parido y pronto se dedicó…

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El árbol de los panties blancos

«Lo arrastraron entre dos hombres por la tierra seca. Las piedras afiladas rompían sus pantalones, produciéndole laceraciones, contusiones y heridas abiertas en sus rodillas y piernas, mientras se levantaba el polvo al paso de los tres hombres. Sabía qué le iba a pasar. Pensaba en su mamacita linda. Cuánto iba a llorar cuando le dijeran que había muerto, si es que alguna vez le llegaba la noticia. Seguramente, le daría por perdido, mientras él terminaría en un pozolero —corroído por el ácido—, sabe Dios por dónde».

«Mercancía» , por Mel Goméz en «El árbol de los panties blancos».

Arte de afiche:  Miguel Angel Carreras

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La Creación

Otro recalentadito, espero que les guste.

melbag123

Augusta era escritora. Aporreaba su modernísima máquina de escribir Brother De Luxe Modelo 1968 que acababa de comprar con la ilusión de que le atrajera las musas pero no salía de la página que contenía su nombre: Augusta Conrado.

Augusta era una mujer confundida en su tiempo. Había participado en la quema de sostenes en Nueva York hacía unos meses sólo por curiosidad. Se infiltró en un grupo de mujeres feministas para compilar material que pudiera utilizar en alguno de sus escritos. Mientras que las furibundas feministas quemaban los “instrumentos de tortura” que incluían los sostenes, rulos, zapatos de tacón, pestañas postizas y ejemplares de las revistas de Playboy y Vanidades, Augusta las observaba pensando que ella no estaba dispuesta a entregar sus herramientas de seducción tan fácilmente. A ella no le parecía que embellecerse era una tortura ni una humillación. Por el contrario era un deber para sí misma…

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Mi frasquito azul

Originalmente publicado en SALTO AL REVERSO.

SALTO AL REVERSO

30590329_204150370187731_7550549895027884032_n.jpg Adoquines en el Viejo San Juan, Puerto Rico, fotografía: melbag123

Cuando eres muy niño no reconoces los colores. Los ves —por supuesto—, pero no sabes lo que son. Igual pudieras ser un raro caso de daltonismo y te los perderías. Pero cuando los conoces, hay algo en ellos, que incitan tus emociones y terminas enamorándote de todos o tal vez de uno en particular. Luego alguien te introduce a su universo. «Hay colores primarios, secundarios y muchos más, tantos que a veces no puedes distinguir uno de otro, pero te aseguro que no todos son iguales», me dijo mi hermana mayor un día. Y me enseñó una cartulina que mostraba al amarillo, al rojo y al azul. Desde ese mismo momento me enamoré del azul.

Un domingo de primavera mi mamá me llevó al Viejo San Juan. Allí todo lo importante parecía ser azul, hasta el vestido de cancanes, que…

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El Infierno

Un recalentadito, mientras sigo trabajando en mi próximo proyecto. Un abrazo.

melbag123

Miró el botón electrónico para bajar el cristal de la ventana del carro. Luego la manecilla para abrir la puerta. Le parecía que las había mirado una y otra vez. Le encantaba su Ford Explorer del año en la que toda la familia viajaba cómodamente y segura. Bajó la vicera, abrió el espejo mientras se encendía su luz para mirarse y verificar que no se le había corrido el rimel y que el pelo y el maquillaje estaban en su lugar. Se acomodó el pelo un poco más. Al lado tenía a su esposo. Lo miró por un momento y se sintió orgullosa de tenerlo a su lado tan guapo y cautivador. El estaba asegurando el cinturón de seguridad, levantó los ojos y le sonrió. Ella volvió a sentir que había vivido ese momento más de una vez. Volteó. Susana y Ángel estaban jugando en la parte de atrás. Susana…

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El Infierno

Un recalentadito, mientras sigo trabajando en mi próximo proyecto. Un abrazo.

melbag123

Miró el botón electrónico para bajar el cristal de la ventana del carro. Luego la manecilla para abrir la puerta. Le parecía que las había mirado una y otra vez. Le encantaba su Ford Explorer del año en la que toda la familia viajaba cómodamente y segura. Bajó la vicera, abrió el espejo mientras se encendía su luz para mirarse y verificar que no se le había corrido el rimel y que el pelo y el maquillaje estaban en su lugar. Se acomodó el pelo un poco más. Al lado tenía a su esposo. Lo miró por un momento y se sintió orgullosa de tenerlo a su lado tan guapo y cautivador. El estaba asegurando el cinturón de seguridad, levantó los ojos y le sonrió. Ella volvió a sentir que había vivido ese momento más de una vez. Volteó. Susana y Ángel estaban jugando en la parte de atrás. Susana…

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Locura Completa (originalmente publicado en Salto al Reverso)

Un recalentadito. Que lo disfruten.

melbag123

La sangre de su esposo chorreaba entre sus dedos. En sus manos, todavía el arma con que le arrebató la vida y con la que seguía hurgándole el pecho hasta arrancarle el corazón y comérselo.

Era suyo, pero él no lo entendía.

Tanto estuvo jodiendo con mujeres hasta que la llevó a la completa locura. Locura de imaginárselo con otra, de compartir sus besos, de que él le hiciera el sexo con la lujuria que sólo a ella pertenecía. Lo miraba ahí inerte y no podía dejar de admirar su cara de niño ahora dormido para siempre.

***

—¡Ay, madre mía!— gritó la carcelera inmóvil. Pasaba por la celda y la había visto arrodillada de espaldas, mirándose las manos como en trance. Cuando la llamó, ella se dio la vuelta y le mostró las manos chorreando sangre. Y los ojos le colgaban de las cuencas.

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La prótesis by Mel Goméz

Publicado originalmente en Masticadores de Letras.

Masticadores de Letras

ef9613d8023cc65c8759c06848afb320 Bruce gilden Fotografía de la calle

Stephen perdió un brazo en una carrera de autos ilegal. El joven fue atendido en el mejor hospital de la ciudad. Siempre había tenido lo mejor y en esta ocasión no iba a ser diferente. Luego de intentar salvar el brazo infructuosamente, el doctor habló con los padres para informarles los resultados de la intervención. Sin embargo, las esperanzas de que el muchacho pudiera tener una vida normal no estaban perdidas. Recientemente se había aprobado por la agencia de salud un nuevo equipo prostético cuyas funciones eran iguales a las del brazo humano.

—Su hijo ni va a darse cuenta de que lo lleva puesto —indicó el galeno—, puede hacer cualquier cosa que hacía cuando tenía su brazo.

—¿Qué hay que hacer? —preguntó el padre—. El dinero no es problema.

—Solo tenemos que tomar las medidas del otro brazo y tan pronto tengamos la…

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En mayo publicaremos en Fleming Editorial

Enhorabuena a todos los escritores que publican en mayo. Honrada de ser parte de este proyecto.

Barcelona / j re crivello

FlemingEd!-5

Es un placer para mí anunciar que en mayo Fleming Editorial publicará a cinco escritores que hacen de una parte de sus vidas un foco de creación:

Miguel Ángel Carrera, Mil vidas vividas –poesía- (Venezuela)

Silvia Salafranca, Relatos de una Youtuber (España)

Olga Nuñez Miret, I love your cupcakes (España)

Antonio Caro Escobar, La taberna del Búho (España)

Roberto Lenin, The Jazz –relatos- (Chile)

Vittorio Acquaroli, Sombra mínima –poesía- (Italia) Colección Píndaro dirigida por Gocho Versolari

Con ello cumplimos nuestros objetivos de reducir al mínimo los tiempos para editar una obra, ser respetuosos con la obra del autor y poner al alcance de los lectores obras de autores desconocidos del gran público e impulsar nuevos talentos. Con ello también disponemos de un nuevo estilo: somos digitales, pero no olvidamos el olor a papel y dentro de poco incorporaremos libros cocidos y hechos a mano como a principios de siglo.

Agradezco…

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