Esa noche Deborah compartió con Mercedes su modesta habitación. No durmió mortificada por la decisión de Lázaro de llevarse a Gabriel con ellos. Su plan de mudarse con él a un apartamento en un barrio mejor, se había vuelto sal y agua. Su campaña de seducción también se iba a ver limitada con la presencia del jovencito. ¿Cómo Lázaro había sido capaz de boicotear su relación de esta manera? El domingo se levantaron temprano para hacer el viaje de regreso.
—Estas muy callada—observó Lázaro cuando regresaban en el “bus” para la ciudad.
—Es que estoy cansada—contestó Deborah—. No dormí bien.
—Estoy muy contento de haberme traído a mi hermano—dijo él muy animado—. Cuando mi madre murió él todavía era un bebé. Tengo muchos planes para él. Sé que le irá muy bien en la escuela. Es listo, trabajador. Claro, que estaré un poco más apretado económicamente por su presencia. Además, saldré menos porque tengo que cuidar de él, ayudarlo a que se acostumbre a la ciudad.
—Me alegra que tengas planes para él. Ahora, me pregunto, ¿qué planes tienes para mi?
—Para ti tengo planes a largo plazo. Estamos comenzando una relación, que entiendo yo, es para toda la vida. ¿No es así? Lo de Gabriel es algo temporal.
—Bueno…sí, claro.
—Me alegra que lo entiendas así.
Deborah se retorció en su asiento furiosa. Ella no tenía para nada en sus planes una relación a largo plazo con nadie, menos con Lázaro, el provinciano. Lo de ella era encontrar un imbécil que cargara con sus cuentas, que le diera buena vida. Los planes de Lázaro no eran los de ella. ¿Qué estaría más apretado económicamente? ¿Más? ¿Qué tendría que dedicarle más tiempo al niño? ¿Qué tiempo? Deborah tenía ganas de gritar y mandar todo al carajo. Pero de momento no tenía otro candidato. Así es que, disimuló su enojo, porque no le convenía atacarse. Ya se había dado cuenta de que a Lázaro no se le podía apurar. Cuando llegaron a la ciudad, Lázaro la llevó a su apartamento despidiéndose con un beso en la mejilla y se fue con Gabriel al suyo. Deborah tenía que pensar ahora cuál estrategia usaría para atraparlo.

Que asesine al hermano!!! :p
Me gustaMe gusta
No pobrecito, no…jajajaja
Me gustaMe gusta
Noooo pobre Gabriel ;muy interesante
Me gustaMe gusta
Tranquila…
Me gustaMe gusta